Hay semanas en que todo funciona en el papel: las tareas al día, el sueldo en la cuenta, la agenda llena. Y aun así, algo parece fuera de lugar. Una sensación difusa de estar viviendo la vida de otra persona. Muchas veces, esa sensación no es flojera ni ingratitud. Es una señal de que lo que haces se alejó de lo que valoras.
Hablar de propósito puede sonar grandilocuente, como si exigiera una misión de vida escrita en piedra. Pero hay una puerta de entrada más modesta y más práctica: entender tus propios valores.
Qué son los valores, al final
En psicología, los valores son metas amplias y deseables que funcionan como principios orientadores en la vida de una persona. No son reglas sobre lo que está bien o mal para todos; son lo que es importante para ti. Y, a diferencia de las preferencias pasajeras, tienden a ser relativamente estables en el tiempo.
El psicólogo israelí Shalom Schwartz dedicó décadas a estudiar los valores en distintas culturas. A partir de una teoría publicada a comienzos de los años noventa y puesta a prueba con muestras de decenas de países, propuso diez valores humanos básicos que aparecen, de alguna forma, en prácticamente todas las sociedades.
El círculo de Schwartz
El gran aporte de Schwartz no fue solo enumerar los valores, sino mostrar que se organizan en un círculo. Los valores vecinos son compatibles entre sí; los que están en lados opuestos tienden a entrar en tensión.
- Autodirección: pensar y actuar con independencia, crear, explorar.
- Estimulación: novedad, desafío, emoción.
- Hedonismo: placer y gratificación personal.
- Logro: éxito personal a través de demostrar competencia.
- Poder: estatus, prestigio, control sobre recursos o personas.
- Seguridad: estabilidad, armonía y protección para ti y los tuyos.
- Conformidad: contención de acciones que puedan dañar a otros o romper expectativas sociales.
- Tradición: respeto y compromiso con costumbres culturales o religiosas.
- Benevolencia: cuidado del bienestar de las personas cercanas.
- Universalismo: comprensión, tolerancia y protección del bienestar de todos y de la naturaleza.
Estos diez valores se agrupan en cuatro grandes polos, organizados en dos ejes. Un eje va de la Apertura al Cambio (autodirección, estimulación) a la Conservación (seguridad, conformidad, tradición). El otro va de la Autopromoción (logro, poder) a la Autotrascendencia (benevolencia, universalismo). El hedonismo queda en la frontera entre apertura y autopromoción. En 2012, Schwartz y sus colegas propusieron una versión refinada con diecinueve valores, pero la lógica del círculo se mantiene.
Por qué el círculo ayuda
El círculo explica muchos dilemas cotidianos. Las ganas de dejarlo todo para viajar (estimulación) chocan con el deseo de estabilidad (seguridad). La ambición de crecer en la carrera (logro) puede tensionar el tiempo dedicado a la familia (benevolencia). Ninguno de esos valores es mejor que otro. Solo tiran en direcciones distintas, y la mayoría de las personas valora varios a la vez.
Entender esa tensión quita un peso: el conflicto interno no significa que algo ande mal contigo. Significa que valoras cosas distintas, y que elegir entre ellas, en cada momento, es parte de la vida adulta.
Los valores no son metas
La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), desarrollada por Steven Hayes y colegas, aporta una distinción útil. Las metas son cosas que puedes alcanzar y tachar de la lista: un título, un ascenso, una maratón. Los valores son direcciones que sigues sin "llegar" nunca: ser una persona curiosa, cuidar a quienes amas, aportar a tu comunidad.
El terapeuta Russ Harris usa la imagen de una brújula: viajar hacia el oeste nunca termina, pero cada paso puede ir en esa dirección. Eso cambia la relación con el propósito. Deja de ser un destino lejano y se vuelve algo que puedes practicar hoy, en gestos pequeños.
Un ejercicio de clarificación de valores
Reserva unos veinte minutos, papel y lápiz. El ejercicio funciona mejor con honestidad que con prisa.
1. Recuerda momentos de plenitud. Escribe dos o tres situaciones en las que te sentiste entero, orgulloso o profundamente en paz. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué valores estaban presentes?
2. Recuerda momentos de incomodidad. Ahora escribe situaciones en las que te indignaste, te frustraste o te sentiste incómodo. Muchas veces, la rabia apunta a un valor que fue herido.
3. Elige diez, luego tres. Mirando la lista de Schwartz y tus notas, elige los diez valores que más resuenan contigo. Después, redúcelos a tres. Ese recorte cuesta — y ahí está la información.
4. Tradúcelo en comportamiento. Para cada uno de los tres valores, escribe una acción pequeña y concreta que puedas hacer esta semana. Si el valor es benevolencia, quizá sea llamar a alguien que vienes postergando. Si es autodirección, quizá sea reservar una hora para un proyecto solo tuyo.
5. Observa las tensiones. ¿Alguno de tus tres valores está en lados opuestos del círculo? ¿Cómo sueles equilibrarlos? ¿Qué pasa cuando uno de ellos queda olvidado por mucho tiempo?
Los valores en momentos difíciles
Hay investigaciones, como las de Geoffrey Cohen y David Sherman sobre autoafirmación, que sugieren que reflexionar sobre valores importantes puede ayudar a enfrentar situaciones amenazantes con menos actitud defensiva. Y el psiquiatra Viktor Frankl, a partir de su propia experiencia en campos de concentración, escribió sobre cómo el sentido puede sostener a una persona incluso en circunstancias extremas.
Al mismo tiempo, los valores no lo resuelven todo. Si la sensación de vacío viene acompañada de tristeza persistente, falta de energía o pérdida de interés por las cosas, vale la pena hablar con un profesional de salud mental. Si necesitas apoyo, consulta la página ¿Necesitas hablar? aquí en Ethea.
Una invitación
El test de Valores Fundamentales de Ethea muestra cómo se distribuyen en tu perfil los cuatro grandes polos del círculo — Apertura al Cambio, Conservación, Autopromoción y Autotrascendencia. Usa el resultado como punto de partida para el ejercicio anterior. Una brújula no te dice qué camino tomar, pero ayuda mucho a notar cuándo estás andando en la dirección que es tuya.
