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Ciencia · Elección forzada

Cinco Grandes Factores: el modelo de personalidad más estudiado

El modelo de los Cinco Grandes Factores (Apertura, Responsabilidad, Extraversión, Amabilidad y Neuroticismo) es el que tiene la base de evidencia más sólida en psicología de la personalidad.

De dónde viene el modelo

El modelo surgió de una idea sencilla, la hipótesis léxica: si una diferencia entre personas es importante, el lenguaje cotidiano crea palabras para nombrarla. Los investigadores reunieron miles de adjetivos del diccionario, pidieron a personas que se describieran con ellos y usaron análisis factorial para ver qué palabras van juntas.

Durante décadas, estudios independientes llegaron una y otra vez a cinco grandes agrupaciones. Lewis Goldberg (1990) mostró que esa estructura reaparece con listas y métodos distintos. En paralelo, Robert McCrae y Paul Costa llegaron a los mismos cinco factores con cuestionarios y mostraron que coinciden entre el autoinforme y la evaluación de personas cercanas (McCrae & Costa, 1987).

Qué dice la investigación

Los cinco factores aparecen, con variaciones, en decenas de culturas e idiomas (Schmitt et al., 2007). En adultos, los rasgos son bastante estables a lo largo de los años, aunque cambian algo con la edad: en promedio, nos volvemos más responsables y amables y menos neuróticos.

Los rasgos también predicen resultados reales. La Responsabilidad es uno de los mejores predictores de desempeño laboral entre los rasgos de personalidad (Barrick & Mount, 1991). Una revisión amplia mostró que los cinco rasgos se asocian con longevidad, divorcio y éxito profesional con una magnitud comparable a la del nivel socioeconómico o la inteligencia (Roberts et al., 2007). Los efectos son modestos para una persona, pero consistentes en grupos grandes.

Críticas y debates

El modelo describe, pero no explica: dice que los rasgos existen y se agrupan, no por qué. Algunos investigadores proponen un sexto factor, Honestidad-Humildad, en el modelo HEXACO (Ashton & Lee, 2007). Otros recuerdan que cinco factores amplios esconden diferencias importantes en facetas más específicas. Aun así, entre los modelos de personalidad es el que tiene el apoyo empírico más amplio.

Limitaciones

Los instrumentos de investigación como el BFI-2 (Soto & John, 2017) usan escalas de acuerdo y normas poblacionales, lo que permite decir si alguien está por encima o por debajo del promedio. El test de Ethea usa elección forzada entre pares de frases, así que los puntajes son relativos: muestran qué rasgo pesa más dentro de ti, pero no si eres más extravertido que otra persona. Alguien puede tener los cinco rasgos altos en términos absolutos y, aun así, ver aquí un perfil con picos y valles. El test de Ethea no fue validado en muestras independientes ni tiene normas, y no debe usarse en selección de personal.

Cómo adapta Ethea el modelo

El test de Ethea compara cada rasgo con cada uno de los otros cuatro en 40 pares de frases (10 combinaciones, cuatro rondas con frases distintas), alternando la posición izquierda/derecha para reducir sesgos de orden. Llamamos al polo de Neuroticismo "Sensibilidad" para describir la reactividad emocional sin tono peyorativo. El resultado muestra el rasgo que más priorizaste y la distribución relativa de los cinco.

Test creado por Giovanni Oliveira.

Referencias

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  1. Goldberg, L. R. (1990). An alternative "description of personality": The Big-Five factor structure. Journal of Personality and Social Psychology, 59(6), 1216–1229. DOI: 10.1037/0022-3514.59.6.1216(se abre en una pestaña nueva)
  2. McCrae, R. R., & Costa, P. T., Jr. (1987). Validation of the five-factor model of personality across instruments and observers. Journal of Personality and Social Psychology, 52(1), 81–90. DOI: 10.1037/0022-3514.52.1.81(se abre en una pestaña nueva)
  3. Barrick, M. R., & Mount, M. K. (1991). The Big Five personality dimensions and job performance: A meta-analysis. Personnel Psychology, 44(1), 1–26. DOI: 10.1111/j.1744-6570.1991.tb00688.x(se abre en una pestaña nueva)
  4. Roberts, B. W., Kuncel, N. R., Shiner, R., Caspi, A., & Goldberg, L. R. (2007). The power of personality: The comparative validity of personality traits, socioeconomic status, and cognitive ability for predicting important life outcomes. Perspectives on Psychological Science, 2(4), 313–345. DOI: 10.1111/j.1745-6916.2007.00047.x(se abre en una pestaña nueva)
  5. Schmitt, D. P., Allik, J., McCrae, R. R., & Benet-Martínez, V. (2007). The geographic distribution of Big Five personality traits: Patterns and profiles of human self-description across 56 nations. Journal of Cross-Cultural Psychology, 38(2), 173–212. Buscar en Google Académico(se abre en una pestaña nueva)
  6. Soto, C. J., & John, O. P. (2017). The next Big Five Inventory (BFI-2): Developing and assessing a hierarchical model with 15 facets to enhance bandwidth, fidelity, and predictive power. Journal of Personality and Social Psychology, 113(1), 117–143. Buscar en Google Académico(se abre en una pestaña nueva)
  7. Ashton, M. C., & Lee, K. (2007). Empirical, theoretical, and practical advantages of the HEXACO model of personality structure. Personality and Social Psychology Review, 11(2), 150–166. Buscar en Google Académico(se abre en una pestaña nueva)
  8. Hicks, L. E. (1970). Some properties of ipsative, normative, and forced-choice normative measures. Psychological Bulletin, 74(3), 167–184. DOI: 10.1037/h0029780(se abre en una pestaña nueva)
  9. Brown, A., & Maydeu-Olivares, A. (2011). Item response modeling of forced-choice questionnaires. Educational and Psychological Measurement, 71(3), 460–502. DOI: 10.1177/0013164410375112(se abre en una pestaña nueva)
  10. Brown, A., & Maydeu-Olivares, A. (2013). How IRT can solve problems of ipsative data in forced-choice questionnaires. Psychological Methods, 18(1), 36–52. DOI: 10.1037/a0030641(se abre en una pestaña nueva)