Todos los resúmenes
Ciencia · Elección forzada

Eneagrama: tradición rica, evidencia empírica limitada

El Eneagrama describe nueve tipos de personalidad organizados en un símbolo de nueve puntas. Es muy usado en espiritualidad y desarrollo personal, pero ha sido poco puesto a prueba por la investigación.

De dónde viene el modelo

El símbolo del Eneagrama se difundió en Occidente a comienzos del siglo XX gracias al místico George Gurdjieff, pero sin relación con tipos de personalidad. La asociación entre los nueve puntos y nueve "fijaciones" del carácter la propuso Oscar Ichazo en las décadas de 1950 y 1960. En los años setenta, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo acercó esos tipos a categorías de la psicología clínica, y autores como Don Riso y Russ Hudson popularizaron el sistema con libros y cuestionarios desde los años ochenta y noventa.

Cada tipo se describe por una motivación central y un miedo básico, como el deseo de ser correcto (tipo 1) o de ser amado (tipo 2). El sistema incluye además ideas de "alas", "flechas" de integración y desintegración y niveles de desarrollo.

Qué dice la investigación

Una revisión sistemática publicada en 2021 reunió los estudios empíricos disponibles y concluyó que la evidencia es mixta (Hook et al., 2021). Algunos cuestionarios de Eneagrama muestran una consistencia interna aceptable, y los tipos se relacionan de forma previsible con rasgos de los Cinco Grandes Factores; por ejemplo, el tipo 7 tiende a asociarse con la extraversión y el tipo 5 con la introversión. Los estudios de confiabilidad de instrumentos específicos informan resultados variables (Newgent et al., 2004).

Por otro lado, hay poca investigación sobre las partes más distintivas del modelo, como las alas, las flechas y la idea de que cada persona tiene un único tipo que no cambia en toda la vida. La mayor parte de la literatura sobre el Eneagrama proviene de libros y contextos de formación, no de revistas científicas con revisión por pares.

Por qué tanta gente se identifica

El foco en las motivaciones, y no solo en las conductas, hace que el Eneagrama suene profundo y personal. Eso puede estimular la reflexión, pero también tiene un lado riesgoso: las descripciones ricas y emotivas tienden a parecer acertadas para casi cualquiera (Forer, 1949). Sentirse descrito no es lo mismo que ser medido con precisión.

Limitaciones

El test de Ethea no fue validado frente a otros instrumentos de Eneagrama ni en muestras independientes. Como usa elección forzada, el resultado es un ranking relativo de los nueve tipos; con nueve categorías y 36 ítems, los empates y perfiles cercanos son comunes, y el tipo principal puede cambiar al repetir el test. Trata el resultado como una hipótesis para reflexionar, no como una identidad.

Cómo adapta Ethea el modelo

La versión de Ethea compara cada tipo con cada uno de los otros ocho una vez (36 pares; cada tipo aparece ocho veces). Las frases describen motivaciones en lenguaje cotidiano, sin jerga esotérica. El resultado muestra el tipo más elegido y los más cercanos, y no incluye alas, flechas ni niveles, porque no hay base empírica suficiente para puntuarlos.

Test creado por Giovanni Oliveira.

Ethea no tiene vínculo con institutos, escuelas ni autores que comercializan cuestionarios de Eneagrama.

Referencias

Los enlaces con DOI llevan al artículo original. Cuando no indicamos DOI, el enlace abre una búsqueda en Google Académico.

  1. Hook, J. N., Hall, T. W., Davis, D. E., Van Tongeren, D. R., & Conner, M. (2021). The Enneagram: A systematic review of the literature and directions for future research. Journal of Clinical Psychology, 77(4), 865–883. Buscar en Google Académico(se abre en una pestaña nueva)
  2. Newgent, R. A., Parr, P. E., Newman, I., & Higgins, K. K. (2004). The Riso-Hudson Enneagram Type Indicator: Estimates of reliability and validity. Measurement and Evaluation in Counseling and Development, 36(4), 226–237. Buscar en Google Académico(se abre en una pestaña nueva)
  3. Naranjo, C. (1994). Character and Neurosis: An Integrative View. Gateways/IDHHB. Buscar en Google Académico(se abre en una pestaña nueva)
  4. Riso, D. R., & Hudson, R. (1999). The Wisdom of the Enneagram. Bantam Books. Buscar en Google Académico(se abre en una pestaña nueva)
  5. Forer, B. R. (1949). The fallacy of personal validation: A classroom demonstration of gullibility. Journal of Abnormal and Social Psychology, 44(1), 118–123. Buscar en Google Académico(se abre en una pestaña nueva)
  6. Hicks, L. E. (1970). Some properties of ipsative, normative, and forced-choice normative measures. Psychological Bulletin, 74(3), 167–184. DOI: 10.1037/h0029780(se abre en una pestaña nueva)
  7. Brown, A., & Maydeu-Olivares, A. (2011). Item response modeling of forced-choice questionnaires. Educational and Psychological Measurement, 71(3), 460–502. DOI: 10.1177/0013164410375112(se abre en una pestaña nueva)
  8. Brown, A., & Maydeu-Olivares, A. (2013). How IRT can solve problems of ipsative data in forced-choice questionnaires. Psychological Methods, 18(1), 36–52. DOI: 10.1037/a0030641(se abre en una pestaña nueva)