
16 tipos: qué dice la investigación sobre la tipología junguiana
La tipología de 16 tipos, basada en Jung y en el trabajo de Isabel Myers y Katharine Briggs, es muy popular, pero la investigación cuestiona la idea de tipos fijos y su estabilidad.
De dónde viene el modelo
En 1921, Carl Jung publicó "Tipos psicológicos", donde describía actitudes (extraversión e introversión) y funciones psicológicas (sensación, intuición, pensamiento y sentimiento). Jung partía de la observación clínica, no de mediciones, y veía los tipos como tendencias, no como casilleros.
En las décadas de 1940 y 1950, Katharine Briggs y su hija, Isabel Myers, convirtieron esas ideas en un cuestionario y añadieron una cuarta dimensión (juicio y percepción). De la combinación de las cuatro dicotomías salen 16 códigos de cuatro letras. La tipología se extendió en empresas, escuelas e internet, sostenida por un lenguaje positivo: ningún tipo es mejor que otro.
Qué dice la investigación
El punto más criticado es la idea misma de tipos. Si las personas se dividieran en dos grupos en cada dimensión, los puntajes formarían dos montañas (distribución bimodal). Los datos muestran lo contrario: la mayoría queda cerca del centro, en una sola curva (Bess & Harvey, 2002). Separar "introvertidos" de "extravertidos" en el punto medio coloca en lados opuestos a personas casi idénticas.
Eso explica la baja estabilidad del tipo. Las revisiones informan que una parte considerable de las personas, en algunos estudios cerca de la mitad, obtiene un código distinto al repetir el cuestionario semanas después (Pittenger, 2005). Las escalas continuas son más estables que los tipos.
También hay un lado positivo: tratadas como dimensiones continuas, tres de las cuatro escalas se relacionan fuertemente con factores del modelo de los Cinco Grandes (extraversión, apertura y amabilidad) y la cuarta, con responsabilidad. El modelo no tiene equivalente al neuroticismo (McCrae & Costa, 1989).
Críticas y debates
Además de la cuestión de los tipos, los críticos señalan poca evidencia de que el código prediga el desempeño laboral o la compatibilidad de pareja, y advierten contra su uso en contratación (Pittenger, 2005; Stein & Swan, 2019). Sus defensores responden que su valor está en dar vocabulario para diferencias de estilo. Ambas cosas pueden ser ciertas: útil para conversar, débil para decidir.
Limitaciones
Este es un test de elección forzada con cuatro ejes. En cada par eliges un polo, así que un resultado de 55% contra 45% indica una preferencia leve, y unas pocas respuestas distintas pueden cambiar una letra. Los puntajes son relativos dentro de cada eje y no fueron validados en muestras independientes. No uses el código para elegir carrera, pareja o candidato.
Cómo adapta Ethea el modelo
La versión de Ethea usa 40 pares, diez por eje, alternando la posición izquierda/derecha en cada ítem. Además del código de cuatro letras, el resultado muestra el porcentaje en cada eje, para que veas si una preferencia es clara o casi empatada. Redactamos los textos de forma descriptiva y evitamos afirmar que hay profesiones "correctas" para cada tipo.
Test creado por Giovanni Oliveira.
Ethea no tiene vínculo con la familia Myers-Briggs, con su fundación ni con las empresas que comercializan instrumentos oficiales basados en esta tipología.
Referencias
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- Jung, C. G. (1921/1971). Psychological Types (Collected Works, Vol. 6). Princeton University Press. Buscar en Google Académico(se abre en una pestaña nueva)
- Myers, I. B., & Myers, P. B. (1980). Gifts Differing: Understanding Personality Type. Consulting Psychologists Press. Buscar en Google Académico(se abre en una pestaña nueva)
- McCrae, R. R., & Costa, P. T., Jr. (1989). Reinterpreting the Myers-Briggs Type Indicator from the perspective of the five-factor model of personality. Journal of Personality, 57(1), 17–40. DOI: 10.1111/j.1467-6494.1989.tb00759.x(se abre en una pestaña nueva)
- Bess, T. L., & Harvey, R. J. (2002). Bimodal score distributions and the Myers-Briggs Type Indicator: Fact or artifact?. Journal of Personality Assessment, 78(1), 176–186. Buscar en Google Académico(se abre en una pestaña nueva)
- Pittenger, D. J. (2005). Cautionary comments regarding the Myers-Briggs Type Indicator. Consulting Psychology Journal: Practice and Research, 57(3), 210–221. DOI: 10.1037/1065-9293.57.3.210(se abre en una pestaña nueva)
- Stein, R., & Swan, A. B. (2019). Evaluating the validity of Myers-Briggs Type Indicator theory: A teaching tool and window into intuitive psychology. Social and Personality Psychology Compass, 13(2), e12434. Buscar en Google Académico(se abre en una pestaña nueva)
- Hicks, L. E. (1970). Some properties of ipsative, normative, and forced-choice normative measures. Psychological Bulletin, 74(3), 167–184. DOI: 10.1037/h0029780(se abre en una pestaña nueva)
- Brown, A., & Maydeu-Olivares, A. (2011). Item response modeling of forced-choice questionnaires. Educational and Psychological Measurement, 71(3), 460–502. DOI: 10.1177/0013164410375112(se abre en una pestaña nueva)
- Brown, A., & Maydeu-Olivares, A. (2013). How IRT can solve problems of ipsative data in forced-choice questionnaires. Psychological Methods, 18(1), 36–52. DOI: 10.1037/a0030641(se abre en una pestaña nueva)